...a través de Bertha Dudde - 29.05.1960
BD 7610 Voluntad correcta o incorrecta …

En poco tiempo ya podríais realizar la transformación al amor si tan solo considerarais seriamente vuestro propósito terrenal y esperarais una pronta recompensa. Entonces orientaríais vuestros pensamientos hacia lo espiritual, viviríais con mayor responsabilidad y, por lo tanto, cumpliríais también los mandamientos del amor a Dios y al prójimo, siempre y cuando, por supuestos, tengáis buena voluntad. Porque lo que importa es la dirección de vuestra voluntad, ya sea que aún pertenezca todavía por completo al adversario de Dios o que ya se haya vuelto hacia Él. En este último caso, Dios toma las riendas del ser humano y le da constantemente la fuerza para alcanzar las alturas, y entonces su pensamiento también será recto.

Y esta entrega a Dios es una experiencia interior, que ningún ser humano puede determinar, que ni siquiera el adversario de Dios puede impedir, que el ser humano realiza por iniciativa propia, y que solo está determinante para su desarrollo espiritual, pues esta voluntad dirigida hacia Dios permite también el flujo de fuerza divina. Entonces ya se ha establecido el contacto y este también es una garantía de la transformación del ser al amor … Porque la afluencia de la fuerza divina significa también la irradiación del amor de Dios, que a su vez tendrá el efecto que la chispa del amor del ser humano se enciende y crece hasta convertirse en una llama brillante, porque la fuerza del amor no quedará sin efecto.

Por eso, es necesario que los seres humanos sean transmitidos el saber acerca Su amor infinito, la sabiduría y el poder de Dios, para que el ser humano mismo pueda adaptarse al respecto, para que pueda dirigirse a Él si su voluntad es buena. Dios Mismo, en su amor, Se encarga de todo lo demás. Porque sabe que el ser humano es débil y jamás podrá ascender a Él por sí mismo … Pero la buena voluntad del ser humano Le basta para que le proporcione la fuerza necesaria … Y así, el ser humano es guiado por el destino a través de la vida terrenal, siempre de una manera que sea beneficioso para él, para que cumpla su transformación del ser, para que aprenda a conocer a Dios y puede dirigirse hacia Él.

Sin embargo, su voluntad permanece libre; no será forzado ni por Dios ni por Su adversario. Debe decidir por sí mismo, y con la decisión correcta puede alcanzar su meta en muy poco tiempo. Pues la voluntad dirigida hacia Dios, le garantiza ahora Su ayuda en todo sentido, y por lo tanto, no le será difícil encontrar y seguir el camino al Reino de los Cielos, pues siempre puede estar seguro del apoyo divino. Dios verdaderamente hace todo lo posible para volver a ganar a Sus hijos que una vez se apartaron de Él. No obstante, la voluntad a la reunificación debe surgir del ser humano mismo, porque el ser mismo también se apartó de Él una vez en el libre albedrío.

Pero es seguro que un ser humano puede lograrlo incluso en una vida terrenal muy corta y, por lo tanto, también reconforta el pensamiento que cada ser humano puede lograr su objetivo si él mismo solo lo quiere. El destino de la vida tiene en cuenta la naturaleza del ser humano, y Dios, en Su amor, siempre acude en su ayuda cuando el ser humano está a punto de fracasar. Solo una voluntad completamente apartado de Él no puede dirigirlo correctamente a la fuerza, y entonces un ser humano se va a la ruina en el libre albedrío, entonces tiene que soportar las consecuencias de una voluntad errónea, que son verdaderamente sumamente dolorosas, pero inevitables según la Ley desde la Eternidad. Un ser humano tiene plena libertad de voluntad, y solo debe usarla de manera correcta …

Amén